Fabrica Super Ser.
25 de julio de 1963. Es la fecha en la que se levantaron las instalaciones de Cordovilla para la fábrica Super Ser


El gigante sueco de muebles Ikea tiene los ojos puestos en Cordovilla. Los
ojos y algo más. Porque a punto están de entrar las excavadoras en las
naves que todavía se levantan al comienzo de la carretera de Zaragoza,
en una de las principales entradas a Pamplona. Unos terrenos que son propiedad del Gobierno de Navarra, en concreto, de la sociedad pública Nasuvinsa,
y que están ‘fichados’ por la multinacional del mueble Ikea, que ya
cuenta con un punto de entrega en el centro Galaria, lo que quiere es el terreno para instalarse pero
no unas naves que están deterioradas por el abandono. Y Nasuvinsa está a
falta de la licencia de derribo que debe conceder el ayuntamiento de Galar,
al que pertenece el concejo de Cordovilla, para empezar a meter las
máquinas. Ello ya ha provocado la crítica y la acusación de trato de
favor de partidos como Podemos y de las asociaciones de comerciantes. Pero, ya dijo en una ocasión el fundador, Ingvar Kamprad, ya fallecido: “Nuestro deber es expandirnos”. Y aquí hay unos 21.500 metros cuadrados.
Si esto es el futuro inmediato, si no presente, ¿cuál ha sido la
historia de unas naves que dicen ‘hola’ al visitante que llega a
Pamplona? No somos nada sin nuestro pasado, así que habrá que echar una
vista atrás para ver qué dice la historia. Y esta se remonta a una
fecha,
25 de julio de 1963; a una marca,
Super Ser; y a un nombre propio,
Ignacio Orbaiceta, a quien se une su hermano
Javier. Pero la historia dice más. Este lugar, donde se instaló la firma histórica de Super Ser, ha sido testigo de lo que fue la
industrialización navarra en los años sesenta;
del apogeo industrial y la conflictividad laboral y social de los
setenta; y de la de la crisis económica e inicios de la globalización de
los ochenta, junto con la ley de reconversión industrial.
La historia comienza con
Ignacio Orbaiceta Zabalza,
quien nació el 9 de septiembre de 1923 en Egüés. Hijo del industrial
Fernando Orbaiceta, que tenía una serrería y carpintería en Huarte, y de
Eduarda Zabalza, era el cuarto de siete hermanos. Fue reconocido por
dos facetas: la de corredor ciclista en su juventud y promotor del
equipo ciclista profesional Super Ser en los años setenta, y la de
empresario que puso en marcha la fábrica de electrodomésticos Super Ser;
además, presidió Azkoyen en la etapa de mayor expansión.
Ignacio Orbaiceta, ya fallecido, fundador de Super Ser, en una fotografía que publicó Diario de Navarra en 2002
Ciclismo. Ignacio Orbaiceta, además de empresario, fue ciclista
profesional. En la fotografía aparece en medio después de ganar el
Circuito de Pascua de Pamplona, a principios de los años cuarenta del
siglo pasado. Era una de sus primeras carreras. Posa con sus hermanos
Javier (izquierda) y Fermín (derecha). Consiguió que una vez la Vuelta
Ciclista a España entrara en la fábrica de Super Ser.
En
1940 abrió con su hermano Fermín un
taller de venta, alquiler y reparación de bicicletas en Carlos III, 12, de Pamplona. Lo recogía el periodista
Gabriel Imbuluzqueta,
en una entrevista en Diario de Navarra el 15 de diciembre de 2002, con
motivo de la concesión del Premio Cámara Navarra de Comercio.
Mientras Fermín Orbaiceta continuaba con la tienda, Ignacio y su
hermano Javier montaron un almacén, en una bajera de la calle Aralar, de
accesorios de bicicletas, en 1958 y empezaron a montar
ciclomotores, con las marcas Lanch y Ser (en la fotografía). Mientras
Ignacio Orbaiceta estaba involucrado en las carreras ciclistas, su
hermano Javier llevaba este negocio. Montaban unas 80/100 máquinas al
mes. Pero como en otoño y en invierno apenas podían vender ciclomotores,
su hermano Fermín sugirió fabricar estufas de butano. “Fuimos a
Francia, compramos tres o cuatro modelos de estufas y con la idea de uno
y otro montamos nuestro modelo. Era en los años cincuenta y tantos.
Llegamos a hacer 400.000 estufas al año”, recordaba Ignacio Orbaiceta en
aquella entrevista. A la hora de elegir la marca, quisieron continuar
con Ser, pero no pudieron registrarla por la patente de la Cadena Ser.
Así nació Super Ser.

Ciclomotores. Los fundadores de Super Ser, los hermanos Ignacio y Javier
Orbaiceta, comenzaron fabricando ciclomotores marca SER en una bajera
de la calle Aralar. Los dos modelos de la foto se conservan en la
fábrica de bicicletas Conor Sports, empresa de los descendientes de uno
de los fundadores.
El éxito de las estufas fue tal que hubo que buscar un
local adecuado y lo hicieron en Cordovilla, por su situación
estratégica, la misma de la que gozará, si todo sale como está previsto,
Ikea. De los primeros 6.000 metros cuadrados pasaron a 70.000
cubiertos. Las instalaciones se inauguraron el 25 de julio de 1963.
Super Ser fue una de tantas empresas que se acogió al Programa de Promoción Industrial (PPI) puesto
en marcha en 1964 para industrializar Navarra. El crecimiento fue
continuo y se fueron añadiendo electrodomésticos. Se compraron las
fábricas de Estella (Agni), las cocinas de Corcho (Santander), Crolls,
de Reus..., y se llegó a exportar a unos 30 países. Fue cuando Gila entró en los hogares españoles de entonces con la frase: “Moraleja, compre una Agni y tire la vieja”.
Publicidad publicada el 2 de diciembre de 1966 en la página 10 de Diario de Navarra. La famosa estufa catalítica de Super Ser.
LLEGÓ LA CRISIS
Llegó la crisis del sector y los conflictos laborales en forma de
huelgas a finales de los 70 y principios de los 80. Ello llevó a
vender la empresa al Gobierno de Navarra y Super Ser pasó a ser Safel. El grupo tenía
más de 5.000 empleados, de
los que 1.500 trabajaban en Pamplona y 1.000 en Estella. Cuando la
propiedad estaba en manos de Gobierno de Navarra se construyó la fábrica
de Esquíroz (1984) para poder trasladar la fabricación a una planta
nueva. Con una planta moderna, en 1989 el Gobierno vendió la empresa al
grupo alemán Bosch Siemens y las naves de Cordovilla se quedaron en
manos del Ejecutivo.
Posteriormente, a finales de los noventa, el Gobierno cedió las
instalaciones de Cordovilla a la polémica Ponsal (Porcelanas del Norte),
que luego fue Comepor, que, con la
marca Irabia, que hoy continúa en lo alto del edificio,
terminó en quiebra.
Pero eso es ya otra historia. La que viene a cuento tiene que ver con
el Archivo Administrativo, el parque de bombero y parte de las oficinas
del departamento de Interior que el Gobierno aprovechó para instalar en
estas naves y con quienes Ikea, en principio, mantendrá relaciones de
vecindad.
Equipo Ciclista Super Ser - 1975